reencuentro

una vez mas me sente a esperar, habia olvidado el sabor de la espera en una taza: 2 de cafe y 1 de azucar.
el reloj me sonreia  y como nunca me ha preocupado andar al pie de el, segui mirando mis zapatillas bailar bajo la mesa
respiraba, suspiraba y mordia mis labios mientras trataba de escribir mi discurso, aunque sabia que era imposible recorarlo.
el reloj moria a carcajadas y me incomodaban sus burlas, sabia que el desgraciado tenia razon.
deje de mirar mis uñas y la taza una vez mas me decia que la espera seria mas larga aun.
comenze a recordar como fue el ultimo encuentro, yo con una mano en mi bolsillo apretando mis lagrimas y en la otra un escudo que ni yo me podia mientras él, con sus promesas y sueños libreteados, pidiendo una vez mas credibilidad que ni el podia tragar.
mi cafe se habia esfumando y el reloj sentia pena por mi, por primera vez no habia dado la cara y aunque era predecible la situacion en mi mente tenia la esperanza de que seria esta vez diferente.
deseaba sus promesas, sus sueños, sus ilusiones que estaban lejos de esta tierra, no porque me encantara que me engañase sino porque sabia que despues de él no tendria a nadie, no habria nada.
pague la cuenta,  rapidamente sin pensar en nada, habia evaluado lo patetica de mi situacion y tenia ganas de correr, arrancar y volver a comenzar y justo cuando  comenzaba a salir, entro él.



Comentarios

David Rodríguez ha dicho que…
Maravilloso..!! Me gusto mucho, Karla.! El cuento corto tiene esa gracia de que es como un puñetazo, esperado o no, justo en el momento exacto.. Me gustó como lo lograste..!! De hecho me imaginé un café de Antofagasta, como al que se va a sentar Hernán Rivera Letelier a escribir..!! Estas son narraciones para sentirlas...

Valoraría caleta sí un cuidado en la ortografía, como una revisión posterior, porque a veces la ortografía te mata el flujo, es verdad...

Un abrazo..!! :D