Oremos por Afganistan
me levanto pensando que una nueva semana comienza. entro a la ducha y empiezo a despertar poco a poco,
lavo mis dientes y amarro mi pelo, tomo los pantalones preferidos, me pongo una polera, abro la ventana y siento como el aire entra y refresca todo a su paso, dejandome sentir sus caricias en mi rostro descubierto. Tomo desayuno con mis sobrinos pidiendome que les prepare pan con margarina, todo normal en la vida de una mujer. Luego recuerdo que el dia sabado tenemos una feria misionera y como semilla nos toco brasil y Afganistán, prendo mi computador, llega la daisy y nos quedamos conversando mientras mis dedos comienzan a escribir, hasta que mi vista que queda quieta, Burqa, esa palabra basto para que mi vida se congelara y mientras aguantaba con todas mis fuerzas no llorar, seguí leyendo...algo era tan típico para mi se volvia una crueldad, yo levantandome todas las mañanas libremente, pintarme las uñas, maquillarme, hablar con mi cuñado, mirar por mi ventana, reirme a carcaja, esas cosas tan cotidianas para una mujer afgana son causa de sufrir las mas temibles torturas, se les niega mostrar su rostros creados perfectamente por Dios, ese Dios que quizás nunca conocerán por culpa de un gobierno, de una tradición, por culpa de la RELIGIÓN.
Como podemos vivir en un mundo tan indiferente, sin darnos cuenta que hay un mundo afuera que espera ver esa luz que fue puesta un dia en nuestros corazones, como podemos seguir sentados en las bancas sin pensar en que en este mismo momento mueren cientos de personas no solo afganas sino que del mundo entero sin conocerlo, hasta cuando vamos a seguir repitiendo HEME AQUI sin tomar el peso de esas palabras.
Segui leyendo, familias enteras mueren por confesar que son Cristianos y para nosotros es tan obvio acudir domingo tras domingo a nuestro templo, misioneros son condenados y mueren. No creo que Dios nos de dia a dia una nueva oportunidad para despertar sin otro motivo que alabarle y reflejar su amor...
lavo mis dientes y amarro mi pelo, tomo los pantalones preferidos, me pongo una polera, abro la ventana y siento como el aire entra y refresca todo a su paso, dejandome sentir sus caricias en mi rostro descubierto. Tomo desayuno con mis sobrinos pidiendome que les prepare pan con margarina, todo normal en la vida de una mujer. Luego recuerdo que el dia sabado tenemos una feria misionera y como semilla nos toco brasil y Afganistán, prendo mi computador, llega la daisy y nos quedamos conversando mientras mis dedos comienzan a escribir, hasta que mi vista que queda quieta, Burqa, esa palabra basto para que mi vida se congelara y mientras aguantaba con todas mis fuerzas no llorar, seguí leyendo...algo era tan típico para mi se volvia una crueldad, yo levantandome todas las mañanas libremente, pintarme las uñas, maquillarme, hablar con mi cuñado, mirar por mi ventana, reirme a carcaja, esas cosas tan cotidianas para una mujer afgana son causa de sufrir las mas temibles torturas, se les niega mostrar su rostros creados perfectamente por Dios, ese Dios que quizás nunca conocerán por culpa de un gobierno, de una tradición, por culpa de la RELIGIÓN.
Como podemos vivir en un mundo tan indiferente, sin darnos cuenta que hay un mundo afuera que espera ver esa luz que fue puesta un dia en nuestros corazones, como podemos seguir sentados en las bancas sin pensar en que en este mismo momento mueren cientos de personas no solo afganas sino que del mundo entero sin conocerlo, hasta cuando vamos a seguir repitiendo HEME AQUI sin tomar el peso de esas palabras.
Segui leyendo, familias enteras mueren por confesar que son Cristianos y para nosotros es tan obvio acudir domingo tras domingo a nuestro templo, misioneros son condenados y mueren. No creo que Dios nos de dia a dia una nueva oportunidad para despertar sin otro motivo que alabarle y reflejar su amor...



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