normal

Normal, todo era normal: el viento soplaba, la gente caminaba con sus bolsas llenas de regalos, el sol que jugaba a las escondidas con las nubes y mi café se enfriaba.
Era de esperar que no llegaría mi compañía hasta unos minutos mas tarde, pero no me molestaba esta entretenida pensando en la vida, pensar que hace un tiempo atrás eran típicas esas tardes de cafés y conversaciones sin importancia, las vueltas de la vida nos hacen cambiar y terminan por distanciar ciertas amistades, pero esta tarde prometía ser una mas de aquellas.
La música sonaba, era Mraz, una buena compañía para las ideas que se venían a mi cabeza. Estaba en vitrina, solo una cortina separaba esta escena de paz de la ruidosa urbe con todas sus cosas que no describiré. Mire la hora y mi café se había enfriado, recordé que la ultima vez que me había sentado en ese mismo lugar lo vi llegar con muchas horas de retraso, esta vez éramos otros los protagonistas,  bueno hasta el momento era yo la única, nunca pensé que no llegaría, era todo demasiado normal y tenia el deber de actuar como si así fuese.
Lo que me gusta de esta fecha es que solemos tener tiempo de recordar que existen otras personas, o no??...bueno me cuestionaba esto cuando se abrió la puerta, sonaron las campanitas, me encanta eso de este lugar es increíble lo intimo y paralelo a la realidad que es. Entro con todo lo que traía con él, esa sonrisa y ese estilo tan particular que me hace sentir normal mientras el mundo es el extraño, si, es increíble todo lo que puede hacer sentir una persona. Como decía entro, me busco, tiro todo lo que llevaba en sus hombros y los dejo en el suelo, me saludo, sonrío y probo mi café, era un asco, cuando el café se enfría es un asco, lo sabia pero no dijo nada, su cara de culpable era obvia, después de las conversaciones normales, saco su libreta y comenzó a escribir, es molesto que haga eso, se encierra en su mundo y todo lo demás sobra (yo sobraba), cuando volvió a la realidad me comento que estaba preparando sus cosas para viajar, todos regresan a sus hogares “no hay hogar como el hogar”, trataríamos de vernos en el verano pero era casi imposible, solo nos quedaba esperar, esperar.
Mientras él hablaba yo me sumergía en un mundo de preguntas típicas de estos momentos. En el lugar la gente entraba y salía, su salidas no me importaban ya había llegado el otro protagonista de esta historia, pero un ruido me hizo despertar y salir de sobresaltos de los normal de esta tarde. Me sentí  como si me hubiesen empujado de un edificio de 100 pisos al vacío, como si me hubiesen atado a las líneas de un tren que no tardaba en llegar, como si estuvieran taladrando mi pecho para sacar poco a poco de que estaba dentro, así me sentí. Por mucho tiempo estaba obviando el tema, pensaba que después de su gran día no volvería, pensé que si simplemente ignoraba todo y seguía feliz como una perdiz mi vida nada pasaría, pero esto nunca, ni en mis peores sueños lo hubiera pensado.
El entro con su gran sonrisa tomado de la mano de ella que ahora era su esposa, María, la dueña de lugar salio a recibirlo con un gran abrazo y el mundo se detuvo solo para darle una gran bienvenida al que antes había sido parte de lo normal de todas nuestras vidas, las risas y palabras llenaban de lugar colores nuevos pero conocidos, me tomo unos minutos reaccionar, no sabia que hacer mi acompañante no tenia idea de lo que ocurría, hasta el había dejado el lápiz, su café, las galletas todo de la lado para presenciar el espectáculo, hasta que miro mi rostro y dijo “el fantasma apareció” no entendí como el había adivinado lo que ocurría, desde hace tiempo que él me venia descifrando. Trate tapar mi cara con mi mano pero no se pude, el fantasma ya se había enterado de mi presencia y el mundo se congelo, todo quedo en silencio, respire profundamente y deje salir una sonrisa fingida, muy obvia por cierto. Hola, me pare y dignamente lo abrace, su cara ya había cambiado, su olor, su esencia, todo; me abrazo como si no me conociera, creo que yo también cambie, me miro e hizo todo lo que hace un desconocido, rápidamente reaccione pero era tarde, él ya se había presentado, es como un niño, curioso, alegre, nada lo incomoda, solo se presento dijo que era mi amigo y que estábamos tomando un café, saludo a la esposa y comento la pésima decisión que habían tomado al casarse, no es era opción para él, creo que por eso me agrada, sus aires de libertad me encantan, creo que me hacen recordar a este fantasma que había reaparecido. Volviendo al tema, lo salude y proseguí a saludar cariñosamente a la ya relajada esposa, aquella que en otros tiempos me había declarado la guerra hoy se sentía la ganadora, lo entretenido de esta escena es que nunca deje de sonreír, ahora me duelen las mejillas, pero quería verme integra y era integra después de haberme desmoronado, quería demostrarle que no era como lo había dicho hace unos meses atrás cuando nos hablamos, no tendría a nadie como él ni el tendría a alguien como yo, ese había sido error, ahora su vida era distinta, normal, había comprado parte de la imagen de revista, mientras yo tenia solo un libro en blanco que día a día se escribe, tal como él me dijo que seria nuestras vidas, solo que ahora escribíamos distintas cosas yo en hojas de roneo y el en couche.
Pasaron unos minutos y él se sentó, me tomo del brazo y siguió con su vida como si nada hubiese pasado, es increíble su capacidad, mientras el mundo retomaba su curso normal, bueno ahora no era tan normal, ya no estábamos separados por una cortina, él la había sacado para ver como caminaba la gente, dejándonos en vitrina, me costo volver, mi cabeza estaba llena, repleta de historias, discursos, peleas, sentía que en cualquier momento estallaría en una explosión de risas, llantos y reacciones inimaginables, pero él tiene esa facilidad increíble de aterrizarme en otro planeta, me dijo tranquila, tomo mi mano y sonrío, nada mas bastaba, mi mundo no era perfecto, ya no tenia nada de lo que me encantaba pero eso era solo un fantasma, un capitulo viejo que inconcientemente añoraba vivir, mientras pensaba esto, él pago la cuenta y salimos, me despedí con un gesto, María  me llamo y dijo “me agrada tu amigo”, me abrazo y salimos.
La urbe recibe todo lo que uno quiere dejar atrás, él dijo que creía que ya era hora de visitar otros lugares “es bueno tener puntos de referencia hogareños pero hay que reescribir, cuando volvamos vamos a visitar un café que vi en Av. Brasil y si nos gusta nos quedamos, sino no importa.” Luego caminamos, chocamos con gente, casi nos atropellan, típico de esta fecha.
Normal, todo prometía ser un día normal, me encanta como se ve el sol a esta hora, camino mientras él comenta que serán mucho los días en casa, quizás debemos volver antes, quizás él me visitara o quizás yo lo visite, quien sabe. Pasa un colectivo, él lo hace parar me dice que ha sido una larga tarde, recibo un abrazo familiar, eterno, completo, un beso en la mejilla y un adiós. Nunca tuve un adiós tan esperanzador.
Suspiro, se que en algo tenia razón, nunca habrá nadie como él, con su risa, sus dudas, sus ideas, sus colores, sus miedos, sus fantasías, sus historias, nadie será igual a él, pero descanso porque he encontrado alguien mejor. El viento sopla y ahora se que finalmente la cicatriz ha sanado…soy libre.

uno de esos suspiros que sale desde adentro, si, de esos dani que sale como uff...de adentro...tu entendi.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
mi celular se quedo dormido porque estaba cansado pero descansa porque recorde toda la noche que no teniamos que celebrar la llegada del viejo pascuero sino el cumpleaños de Jesus, tambien recorde de escribir Jesus con mayuscula nos vemos en antofagasta en marzo en aquel cafe de brasil que suele tener un olor agradable. te amo mi querida amiga
Anónimo ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo ha dicho que…
me encanta tu blog, por cierto... como lo puedo seguir ??
un beso