Volviendo

Continuando con la vida que nos apresa, siguiendo con esta rutina que nos mantiene los pies pegados a esta tierra.
Respiro, noto que llega la primavera y tomo algo de aca y un mucho de alla para aferrarme a la esperanza de que pronto llegara la recompensa de todo este desgaste de letras y salgo a la realidad.
El clima juega con mi abrigo que no sabe si es util o un adorno fashonista de temporada, recorro estos metros deseando que algo me traiga de vuelta a mi mundo de idas, venidas, visitas y juegos.
Mucho de ellos y poco de él, que dependiendo de la temporada cambia de mascara y de disfraz, logrando que mi libreta se llene de ideas que ya caida la noche duermen junto a las miles de hojas que por amor al futuro debo leer.
Mi pelo sigue sin amar la libertad del viento y me obliga buscar una solucion en mi bolso que tiene de todo menos lo que necesito, recuerdo que no he terminado mis tareas y que he olvidado todo menos recordar que no debo olvidar el lugar de mis llaves.
Escucho el tic-tac de los corazones que siguen el ritmo de mí caminar y lo disfruto, no llevo reloj, a pesar de que sin él me quedare sin café, sin notas, sin asiento...sin madures.
Soy pequeña, gigante, recojo, desparramo, bilingüe, ausente, presente, preguntona, historiadora, inestable, vulnerable, monótona, con presente, en un mundo de mujeres que caminan con vestidos blancos, con ramos, con sables y maletines manejando sus vidas como si fueran un gran tractor en un campo de zancos incomodos.
Dejo mi bolso tirado en algun lugar, mi telefono sueña no se donde y los viajes comienzan, mundos diferentes se entremezclan en estas 4 paredes y me mantienen a salvo de un camino hecho para los caidos de arboles, a esta altura me doy cuenta que hay mas historias que deseos de correr al baño.
Me duelen mis pies, mis manos, mis ojos, mis labios, mis oídos, mis mejillas y trato que mi mente no colapse con toda la información que debe retener para cuando la califiquen y nos traten de alimentar de buenas o lapidarias opiniones.
Dejo de arrastrar mis pies, ignoro algunos saludos, nuevamente omito la búsqueda de las llaves y paso directamente por la ventana como si fuera un fantasma ausente y alejada de este mundo, me reaniman los cálidos, dulces, juguetones abrazos y me invitan solo a disfrutar el hogar.
Descanso y siento que si todo cambio es porque todo mejoro.

Comentarios